El juego en exceso es el impulso no controlado que conlleva la necesidad urgente de jugar, y que altera la continuidad de la vida personal, familiar o profesional derivando en situaciones personales críticas.

 La persona que juega en exceso piensa que domina la situación, y que sabe perfectamente cuando parar. Sin embargo, en la práctica esto no siempre se cumple.

 A continuación, mencionamos algunos signos del juego en exceso:


1. Pensamiento constante sobre el juego en donde se reviven experiencias pasadas, planificación del próximo juego o formas de conseguir dinero para jugar.

2. Necesidad de jugar con cantidades cada vez más grandes de dinero para obtener el grado de excitación deseado.

3. Sensación de inquietud o irritabilidad cuando se intenta interrumpir o detener el juego.

4. Refugio en el juego para escapar de los problemas, situaciones depresivas, culpa o soledad.

5. Después de perder dinero en el juego, regresar para intentar recuperarlo.

6. Ocultar el grado de vinculación con el juego frente a sus familiares o amigos.

7. Recurrir a diversas prácticas para financiar el juego.

8. Pedir dinero prestado o usar crédito para seguir jugando.

9. Poner en riesgo relaciones interpersonales de su entorno, trabajo y oportunidades educativas o profesionales debido al juego.

10. Creer que los demás le proveerán de dinero para solventar los gastos ocasionados por el juego.

 

Si has identificado en ti algunos de estos signos, te invitamos a realizar el cuestionario Reconociendo el Padecimiento.